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Y ahora, ¿qué nos inventamos?

 

Cynthia Briceño Obando / prensa@revistacorrugando.com

 

Desde hace siete años, Mauricio Tapias viene comprobando, a través de un modelo de negocios orientado a la innovación, que las empresas también pueden perseguir un propósito de integración total, con impactos no solo en la rentabilidad propia sino también en la de sus clientes.

“¿Parece un reto muy grande en una industria tan genérica, pero a la vez tan especializada y versátil como la del corrugado? Sí, pero es nuestro objetivo” sentencia el actual Director de Operaciones de Grupo Fibra. Una de las filiales más recientes de la Corporación SigmaQ y que reúne la producción de corrugado, el molino de papel y la planta de empaques plegadizos.

Mauricio llegó a El Salvador en 2014, cuando siendo aún gerente general de la planta de Cartones América en Bogotá, en su natal Colombia; vio la oportunidad de retarse profesionalmente una vez más, y buscar nuevos conocimientos y experiencias.

“Vengo de una familia industrial, y un poco por eso, y por las vueltas que me ha hecho dar la vida, creo que soy un ingeniero frustrado. Lo  entendí desde que la administración de negocios, que es lo que estudié, me guió por el camino de la industria y me mostró que es ahí donde los negocios innovadores, los que me gustan, despegan” asegura.

Su llegada a  Cartonera Centroamericana, parte del Grupo SigmaQ, es prueba de su inquietud profesional, siempre orientada al reto, a la evolución… pues no solo se dio a la tarea de consolidar un área de negocio, integrando tres plantas y países, sino consolidar una visión empresarial de soluciones completas, integración y rentabilidad, no solo para sus plantas, sino para sus clientes.

Su ruta en el cartón

Su carrera profesional se inició en la industria de los lácteos, posteriormente asumió el cargo de gerente comercial de Cartones  América en Bogotá, donde hizo carrera por 10 años, hasta convertirse en su gerente general.

“Aprendí sobre todo acerca de los clientes, me di a la tarea de entender sus negocios, sus necesidades y cómo nosotros con el empaque podíamos aliviarles su dolor, llevando todas esas inquietudes a la planta y al departamento de venta“. Ese es mi gran y conocido secreto.

Esta forma de trabajo y de liderazgo le dio la clave para convertirse en el motor de equipos eficientes y enfocados.

Hoy, liderando a más de 1000 personas en SigmaQ, sigue siendo el que pregunta, el que se involucra, que se reta buscando soluciones, el que se empeña en desarrollar a otros líderes, el que se equivoca, y que vuelve a comenzar.

“Estoy convencido de que los colaboradores son nuestro motor. Nuestro recurso más valioso y es por eso que, cada logro que alcanzamos está en sus manos. Por ejemplo, en nuestras plantas le hemos dado la capacitación, enfoque, confianza y la responsabilidad  de la calidad, a los mismos operarios, sin la necesidad de tener hoy en día inspectores de calidad, y en estos tiempos donde una pandemia nos ha retado, hemos sacado la tarea con excelencia, solamente gracias a este compromiso y enfoque en equipos alineados“, señala.

Siempre enfocado y con los pies en la tierra,  los ojos en los procesos, y la mente en los datos, Mauricio  se reconoce como “adicto” a los retos.

“Vivo de realidades, me gusta hablar con datos y soy ácido con ellos. Pero porque sé que donde hay problemas hay soluciones, solo tenemos que ir a buscarlas”.

De ahí que su frase insignia, reconocida no solo por su familia, a la que mudó entera (esposa y dos hijos a un país nuevo), sino por sus equipos de trabajo sea: “Y ahora, ¿qué nos inventamos?".