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Centroamérica: entre el endeudamiento y el decrecimiento económico

 

Casi siete meses han pasado desde el inicio de los efectos de la pandemia en la región centroamericana y el análisis de la repercusión económica señala que la afectación ha sido grande, que crece el endeudamiento y que las proyecciones de crecimiento siguen a la baja, mientras los ojos están puestos en la esperanza de que haya en un corto plazo una vacuna contra el COVID-19.

En un análisis que realizamos en el programa Café Fresco de Zona de Prensa y UNIMER Centroamérica, junto con el colega Sergio Luis Pineda, socio director de Pineda y Asociados de Guatemala, destacamos que las decisiones tomadas por los diferentes Gobiernos para frenar el impacto de la pandemia tuvieron una repercusión grande en la parte económica y social de la población, fueron tomadas con la mejor disposición, pero eso no quita el impacto tan grande que han generado y que seguirán vigentes hasta que no se tenga a mano la vacuna.

La pandemia originada por el COVID-19, encontró la economía de la región, con una población aproximada de 47 millones de personas, con un crecimiento económico en el 2019 que osciló entre el 2.1-3.8% para la mayoría de los países, y con un decrecimiento entre el -0.8 y del -3.9 para Belice y Nicaragua respectivamente. En medio de la crisis, las proyecciones de crecimiento económicas estimadas para el 2020 por el FMI cayeron fuertemente, mostrando decrecimientos para todos los países, proyectados en -2,0% para Guatemala hasta un -6% para Nicaragua.

Para los meses venideros, el pronóstico para el área es que siga aumentando el endeudamiento externo y que los escenarios de crecimiento económico sigan su tendencia a la baja, mientras la solicitud del recorte del gasto público sigue siendo una tarea pendiente en los distintos países. La corrupción es un tema que salta a la vista también en medio de la crisis, en el uso inapropiado de fondos destinados para ayudas.

Entre los pendientes en los diferentes países, figura el trabajar en el recorte y calidad del gasto, control del endeudamiento en no gastar más de lo que se genera -si los ingresos no crecen, debo gastar menos-, abrir las economías con manejo estricto de los protocolos de bioseguridad en sectores que emplean gran cantidad de mano de obra como lo son el turismo y la construcción, poner en vigencia una legislación apropiada que le brinde realmente seguridad a la inversión extranjera y reactivar proyectos de alianzas público-privadas.

Todo esto, sin perder de vista a nuestros principales socios comerciales, no solo los de la región, sino también un actor como Estados Unidos, que proyecta un descenso del 6.5% del Producto Interno Bruto este año y una tasa de desempleo del 9.3% a fines de 2020, según datos de la Reserva Federal y que representa un peso importante en países como Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, por el ingreso de remesas, que contribuyen con la generación de consumo.

Aun así, dentro del marco de la pandemia se generan oportunidades de negocio para empresas y personas que estén dispuestas a innovar, a utilizar medios tecnológicos, adaptar servicios e incluso, pensar en opciones de fusiones o adquisiciones, siempre de acuerdo con el giro del negocio.

 

Alberto Porras Rojas • Socio Director de GCF Consultores